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sábado, 28 de marzo de 2009

Crónica de ALLMAN BROTHERS BAND el 12 de marzo de 2009

Esta es la crónica de unos chicos que fueron a NYC a vivir la experiencia ABB en directo y que cuando regresaron ya no eran los mismos.
Por cierto boys, a falta de foto, me he tomado yo la libertad de escoger una. Siento si no es del mismo día. Así y todo, se les ve a los siete.
Bueno, sin más preámbulos, ahí va:

"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión; he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser..."

Sí, es el monólogo final de Blade Runner y no está entero. ¿ Por qué empezar esta crónica con él ? Porque hasta Nueva York nos fuimos para poder verlos y resulta inevitable pasear por Times Square y sus alrededores por la noche, con todas sus estructuras de acero, cristal y luces de neón y no recordar el principio de esa joya del cine; porque ver tres noches a los Allman en la celebración de su 40 aniversario ha sido algo fantástico, mágico, casi de otra galaxia. Esta crónica es una forma de compartirlo con todos aquellos que la leáis, una forma de revivirlo para mí y mis compañeros de viaje... una forma de que todo lo que hemos visto no se pierda en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de empezar...

Jueves 12: nervios, espinas, cuentas saldadas y sueños cumplidos.

Set 1:Las 3 noches tuvieron una liturgia común que comenzaba en el Gin Mill (442 Amsterdam Av.), un bar en el que quedamos la primera tarde con otro seguidor de los Allman y forero del ARF (Eetu) que había asistido ya a un par de conciertos en los días anteriores. El lugar tenía todo lo que podíamos pedirle: cerveza a mitad de precio hasta las 20 h., cercanía al Beacon, buena música, alguna camarera rubia de muy buen ver... ¡ perfecto ! Apuramos el tiempo y unas cuantas Sam Adams preguntándole a Eetu por los 2 bolos que había visto en las noches anteriores, así como por los de Black Crowes en Levon's House grabados para lo que será su próximo disco. El tiempo pasaba despacio o al menos no tan rápido como a nuestros nervios les gustaría. A los 5 nos consumía la ansiedad y la impaciencia. Yo tenía la misma sensación que cada 6 de julio hasta que dan las 12 y empiezan los Sanfermines.

Cruzar las puertas del Beacon y entrar a su vestíbulo fue un momento mágico... ¡ estábamos allí ! Cuatro años después Willy y yo volvíamos a nuestro particular teatro de los sueños. 10 meses después Luis, Pablo y yo volvíamos a la ciudad después del fallido intento por verlos el año anterior, ya que la cancelación del Beacon Run 2008 se produjo cuando teníamos todo el viaje organizado y nos vimos en la tesitura de viajar a la ciudad o perder un montón de pasta. Fue un viaje fantástico y lo pasamos muy bien... pero los tres sabíamos que faltaba algo. Teníamos la espina clavada de aquellos conciertos que se nos escurrieron entre los dedos y 10 meses después allí estábamos para quitárnosla. Lo primero que hicimos fue acercarnos al puesto de merchandising para ver qué nos llevaríamos alguno de los otros días.

Cuando las luces se apagaron, apareció en pantalla un mensaje de bienvenida que abre todos los conciertos; en el mismo agradecen la presencia del público e invitan a celebrar el 40 aniversario de una banda que fue posible gracias a una persona: Duane Allman. Todos los conciertos de este año están especialmente dedicados a él y arrancan con canciones de esa primera época en las que participó ese genio de la guitarra. Un genio como él no se merece menos. Y aquella noche comenzaron con "Little Martha", un hermoso instrumental acústico que cierra del disco "Eat a peach" y que fue una de las últimas grabaciones de Duane antes de morir. Warren y Derek la ejecutaron con guitarras eléctricas, lo cual resultaba curioso, mientras en la pantalla se sucedían las imágenes de Duane. Los armónicos que cierran la canción me causaron el primer escalofrío y provocaron la primera ovación. Con el resto de la banda en el escenario atacaron "Trouble no more", clasicazo que sonó vertiginoso y con el que ya podíamos hubiéramos podido irnos de allí y decir que habíamos visto a los Allman. Indudablemente, no lo hicimos porque quedaba de propina el resto del bolo y dos noches más. "Leave my blues at home" fue una lección de buen gusto y sonido marca de la casa. Warren y Derek comenzaban a jugar entre ellos haciendo juegos de llamada y respuesta con sus guitarras, mientras Gregg llenaba huecos con el Hammond. ¡ Vaya forma de comenzar !

"Who's been talking" fue la primera de las versiones de la noche; un clásico de Howlin' Wolf que los Allman suelen hacer en los últimos años. Es una canción que canta Warren y que tiene como dos partes: en la primera Mr. Haynes se marcó un solo incendiario y rockero, mientras que la segunda empieza tras un cambio a ritmo más clásico y bluesero en el que Mr. Trucks campa a sus anchas sobre la base rítmica de Butch, Jaimoe y Marc. Warren retoma el final de la canción y en las últimas frases se va alejando del micro y el tema va languideciendo en un suave final en el que las guitarras se van apagando también. Alta cocina, que diría un amigo mío. Tras ese final tranquilo, "Black hearted woman" fue un auténtico bofetón. Aunque sea un clásico de la banda, podríamos clasificarlo como un clásico menor porque tampoco es de las más habituales. Pero es que se marcaron una versión extendida culmninada por una jam final tan llena de fuerza y pasión que nos dejó a todos los allí presentes con la boca abierta. Nos puso en órbita y fue seguramente la mejor canción de la primera parte y una de las mejores interpretaciones de la noche. Así de simple.

"Can't lose what you never had" me pareció un capricho de Gregg. Quizá me pasó factura el huracán de la canción anterior y -salvo el solo afilado de Warren- me resultó la más prescindible de la noche. Pero la cosa no tardó en remontar cuando apareció el primer invitado de la noche: Mr. Buddy Guy. La verdad es que no sabías si era él... ¡ o un jugador de baloncesto de los Miami Heat que venía con el chandal de entrenar tras hacer práctica de tiros libres en Madison Square Garden ! Le quedaba muy juvenil, pero se hacía raro verlo con esas pintas. Tras la sorpresa y la carcajada inicial, me vino a la cabeza la peli "Shine a light" de los Stones, rodada por Scorsese en ese mismo lugar con Buddy Guy como uno de los invitados. Me hizo ilusión ver a una leyenda viva del blues como él y me emocioné cuando empezaron a tocar "The sky is crying"; es uno de esos clásicos del blues versionado por mucha gente, pero para mí es fundamentalmente un tema que tocaba mi idolatrado Stevie Ray Vaughan; que en más de una ocasión compartió escenario con su gran amigo Buddy Guy; que en ese preciso instante estaba allí tocando con los Allman... uufffff, demasiadas cosas como para no emocionarse. Y como Buddy disfruta en este tipo de reuniones y siempre está a la altura dando muestras de alegría, gratitud, señorío y clase, el resultado fue un un pedazo de blues con mayúsculas. Comenzó cantando Warren; le siguió un largo solo de Buddy que se cerró con ambos dándose la réplica con las guitarras antes de que el viejo maestro cantara con ese dramatismo del que suele echar mano en algunos de sus directos; a ello le siguió un inspiradísimo solo de Derek lleno de recursos: empezó jugando con los controles de volumen y tono, hizo diabluras con el slide y manejó el tempo del solo haciéndolo crecer hasta la última parte vocal. Ovación con todo el mundo puesto en pie al acabar el tema.

Más blues para continuar: el clásico "You don´t love me". Gregg a las voces y esa melodía tan pegadiza con el Hammond, Warren encargándose del primer solo, Buddy del segundo, Derek con el terecero y el un sorprendido Buddy de nuevo, ya que le animaban a que siguiera tocando él más compases de los que él podía esperar. Estaba claro que la banda no había invitado al personal para contar con su simple presencia y querían que colaboraran en el espectáculo y se divirtieran. Y como nos dejarían claro el resto de los días, no tenían problema en hacer concesiones a sus invitados.

"Southbound" es una canción utilizada normalmente para cerrar la segunda parte o incluso para los bises, pero esta vez la usaron para cerrar la primera parte. Al ser tan animada se presta muy bien para ser broche final y contar con invitados, así que fue perfecta en ambos sentidos ya que se unieron a Buddy Guy otros dos invitados de relumbrón: Trey Anastasio y Page McConnell de Pish (James Van de Bogert, técnico de Jaimoe, ocupó su lugar a la batería). Menudo lujazo ver a esos cuatro guitarristas en el escenario, los solos de Trey y Page, o los coros que mete Warren acompañando a Gregg.

Set 2:
Abrieron la segunda parte con Trey y Page en el escenario y el tema "I know you rider", una canción tradicional que han tocado Grateful Dead, Hot Tuna, Bruce Hornsby, Sonny Landreth, Phil Lesh, The Byrds, James Taylor o Janis Joplin por citar algunos. Vamos, un clasicazo como la copa de un pino recibido con gran algarabía a nuestro alrededor en cuanto Warren arrancó a cantar la primera frase. Era un bello tema ideal para dejarse llevar por la cadencia de su melodía, sobre la cual los solos de Trey, Derek, Page y Warren nos llevaron a un estado de tranquila alegría maravillosa. Un buen preludio para un episodio mágico y casi sobrenatural.

En las horas previas al bolo habíamos comentado con qué canción podrían empezar, con cuál acabar, la identidad de los invitados de esa noche y aquellas canciones que queríamos ver a lo largo de aquellas 3 noches. Willy y yo queríamos a toda costa "Whipping post" porque -aunque parezca mentira- no logramos vérsela tocar 4 años antes en aquel mismo escenario; las otras tres que más se citaban eran "In memory of Elizabeth Reed", "Dreams" y "Jessica". Con un poco de suerte quizá podríamos oírlas a lo largo de esas noches, o quizá no... Así que cuando atacaron "In Memory of Elizabeth Reed" a continuación con Trey y Page todavía sobre el escenario nuestra alegría se desbordó. ¡ Estábamos de suerte ! Los tres guitarras, Page al piano y un omnipresente Oteil bordaron uno de los grandes clásicos de la banda y al acabar la canción movíamos la cabeza negativamente porque no nos podíamos creer lo que habíamos visto. Despedidos los dos phisers y sin apenas pausa entre tema y tema, sonaron los primeros compases de "Dreams" y nuestros ojos se abrieron como platos mientras nos echábamos las manos a la cabeza. ¡ Aquello no podía estar sucediendo ! ¿ O sí ? Sonaba hipnótica, delicada, etérea, onírica, evanescente, mágica. Quizá sea la canción que más identifico con la figura de Duane Allman. Puede que Gregg compusiera la letra y la estructura de la música, pero a buen seguro que fue "Skydog" quien la arregló, la hizo sonar como la conocemos y la convirtió en una puta joya hecha del material del que están hechos todos los sueños. Derek se encargó del primer solo; luego a medias hicieron una parte en la que ambos usaron el slide y Warren se encargó de hace hacer subir la emoción del tema hasta el infinito y más allá. Duane, tío, tu legado está en buenas manos y puedes estar orgulloso de ello.

Al acabar todos nos hacíamos la misma pregunta: y después de esto... ¡¿ qué ?! ¡¿ qué pueden hacer ahora ?! Sin apenas pausa ni darnos tiempo para respirar y recuperarnos de lo que acabábamos de presenciar, Warren se arrancó con el inicio de ¡¡ "Jessica" !! No pude evitar clavarme de rodillas en el suelo y sacudir la cabeza entre las manos repitiéndo que aquello no podía ser cierto, que aquello era imposible, que aquello era un sueño. Mientras miraba a mis los gestos de sorpresa y satisfacción de mis compañeros de aventura sólo cabían dos opciones: o no era un sueño, o todos estábamos soñando lo mismo. Era como si aquellos tipos nos hubieran estado escuchando y hubieran decidido que iban a hacer felices a aquellos 5 tipos que se habían cruzado el charco para verles. O que hubiéramos enviado SETLIST al 7575 y al ganar hubiéramos tenido como premio elegir las canciones que queríamos escuchar. Una vez más, Derek se encargó de prender la mecha del tema para que luego Warren le diera ese sonido suyo más brillante, afilado y rockero. Justo antes de dar paso al solo de bajo de Oteil y a "Jabuma" -tema que realizan Butch, Jaimoe y Marc a modo de solo de baterías y percusión- Warren coló a modo de tease una línea de guitarra de "Blue sky". Los solos de la seccion rítmica quizá se hicieron un poco largos, aunque ¿ quién les va a privar a ellos de los mismos en una banda así ? Personalmente, hubiera preferido que los hicieran en otra canción y que la hubieran tocado del tirón. No obstante, nos sirvió para respirar profundamente y asimilar lo que se nos había venido encima. Nos habían sacudido como al tipo de la portada del "Vulgar display of power" de Pantera. Acabados los solos, retomaron la canción y la llevaron a ese final en el que uno se cambiaría por Butch para coger las mazas y tocar de pie los timbales que suenan al final. La sensación que le queda a uno después de semejante exhibición es que estos tipos están en la categoría de fuera de concurso, están a otro nivel, en una galaxia aparte.

Dieron las gracias y las buenas noches y se retiraron, aunque todos sabíamos que quedaba el bis. Y nuevamente las mismas preguntas: y después de esto... ¡¿ qué ?! ¡¿ qué pueden hacer ahora ?! Antes de que empezara a sonar resolvimos la ecuación: si tienen que acabar con algo que mantenga semejante nivel de magia, Gregg se sienta al piano y se escucha probar un slide tiene que ser... "Statesboro blues", con un par, para acabar el show. Fue una versión extendida en la que -tras amagar el fin de la canción- intercalaron el estribillo de "The blues is alright", para que el público lo coreara también y hacer que el broche final fuese aún más especial e inolvidable.

La primera parte había sido fantástica, pero es que lo de la segunda se comió a la primera por todo lo comentado. Me encantó comprobar que el sonido de Derek era ahora más brillante, menos seco que antes; que tocaba con mayor fluidez y continuidad que lo que le recordaba, con menos pausas y más cercano a la forma de tocar de Duane o el propio Warren. Qué decir de Mr. Haynes... ¡ adoro a ese hombre ! Había llevado el peso del bolo, porque Gregg estuvo bien pero en muchos momentos había quedado en segundo plano y no había ejercido de jefe supremo como otras noches. Oteil es como el asesino silencioso, que parece que no está, que no llama la atención pero que te mata; a ratos se da la vuelta y toca mientras mira a Butch como si la cosa no fuera con él, pero es un bajista perfecto para esta banda. Y el trío restante eficaz funcionando como una trinidad perfectamente engrasada.

Habíamos cumplido un sueño y lo mejor de todo es que quedaban dos más.

Por Rober

3 comentarios:

paulamule dijo...

Y yo que pensaba que la mía era larga... Buena experiencia boys.
Gracias por compartirla con los demás y salud.

Marc Monje dijo...

Una crónica precisa, al milímetro, como me gustan. ¡Gracias! Tengo la grabación de este concierto, y me derrito con I know you rider.
Es frustrante vivir todo esto desde aquí...
¡Saludos!

paulamule dijo...

Afortunado tú con esa grabación y no me extraña que te derritas, no es para menos.
Salud Marc.

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