Primer, mejor, peor y único concierto del año. Sí, parece mentira pero el bolo de ayer noche en una abarrotada sala Albéniz ha sido, hasta la fecha, mi única inclusión en el mundo de la música en vivo este año. Aún me quedan algunos meses para intentar poner remedio a esta sequía aunque, realmente, no es algo que me preocupe demasiado. Tengo en mente alguna que otra noche de rock and roll, como ya comenté, pero no serán muchas, eso sí, al menos escogidas.
Sin una gana loca pero tampoco carente de ella, ayer, sábado noche, nos decidimos al fin a saldar la cuenta de ver a The Jayhawks en directo. No es que sean uno de mis grupos favoritos, me gustan sin más, pero sí una banda con una trayectoria ya a sus espaldas, con buenos discos y con una capacidad fuera de toda duda de crear estupendas melodías y juegos vocales. El marco tampoco era del todo mi preferido: el tener que pasar por la prueba de mezclarnos con un público festivalero, de los que hay que ir sí o sí, no era lo que más nos apetecía y el sold-out no ayudaba nada. Así y todo, yo no tenía duda de que debíamos ver de una santa vez a Gary Louris y cía., aun sin la presencia de Mark Olson y jugando el Athletic a esa misma hora.
Entre un venga vamos pero a ver que nos encontramos, allí que nos plantamos Mr. & Mrs. MuleLand dispuestos a intentar pasar una agradable velada. Como no había muchas ganas de aguantar a los teloneros, intentamos llegar lo más ajustado posible al horario establecido. El llenazo al entrar ya nos puso sobreaviso de lo que podía dar de sí la noche. Por primera vez desde hace ya ni recuerdo los años, no estuvimos frente al escenario sino cerca de la mesa de mezclas, en un sitio muy recogido y sin ningún agobio.
Con casi media hora de retraso, a pesar de la puntualidad con la que avisaban en el ticket que comenzarían, hicieron su aparición The Jayhawks. Pronto empezamos a calentar motores con unos cuantos agradables y conocidos temas, como podéis ver en el set list que me agencié al finalizar el bolo. La vez anterior que había visto a Louris fue con Golden Smog ya hace unos cuántos años, y aunque me gustaron, no eran la alegría de la huerta, sin embargo, ayer el compositor de estas dos bandas, estuvo mucho más suelto. Habló con o, mejor dicho, para el público en alguna ocasión, bromearon entre los músicos (con amago We Are The World incluido), bajó a tocar entre la plebe, se arrodilló en escena... ¡Joder con el soso!, nos decíamos asombrados.
Como momentos más aplaudidos: Big Star, Save It For A Rainy Day (perfecta para el día de ayer), una preciosa e íntima Tampa To Tulsa, Angelyne, por supuesto el clásico por excelencia Blue, Until You Came Along de Golden Smog, I'd Run Away, Tailspin y la inolvidable Bad Time de mis queridos Grand Funk, con un público entregadísimo y coreando esta gran canción cual hard fans de la banda de Detroit y con la que, para mis gusto, deberían haber acabado el concierto o en su defecto ese Sedan Delivery de Neil Young presente en el set list y que no llegaron a tocar.
Al final, oye, ni tan mal. Buena vista, buen sonido, buenas caras (a destacar las que un grupete totalmente de espaldas al escenario, cantando y celebrando cada uno de los temas como si el mundo se fuera a acabar esa misma noche), llegar a casa sanos y salvos tras una noche en la que nos temíamos lo peor y sobre todo, una lluviosa, larga y perezosa mañana.