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viernes, 23 de agosto de 2013

La mar se come Gijón


No se come Gijón exactamente (por ahora) pero sí su razón de ser y su símbolo por excelencia, la playa de San Lorenzo. Creo que no es la primera vez que hablo del actual estado de la playa de nuestros amores. La villa de Jovellanos siempre se ha caracterizado por tener una de las bahías más guapas de la costa cantábrica. En la década de los 80, el buque Castillo de Salas, embarrancó y vertió a la mar 100.000 toneladas de carbón que, desde entonces, acompañan a los bañistas y paseantes con mayor o menor presencia. Todos nos habíamos acostumbrado a que fuera ya parte del paisaje y sabíamos exactamente los puntos negros (nunca mejor dicho) de la playa.



Hace unos años, con motivo de la ampliación del puerto de El Musel, se extrajeron miles de toneladas de arena para su construcción. Algunos estudios ya avisaban de la repercusión que podría tener todo esto en el arenal pero la suma concedida desde Brusealas para tamaño negocio era tan jugosa que poco importaba lo que pudiera sufrir la playa. Al fin y al cabo, los usuarios, sólo somos uno montón de aldeanos y jubilados con mucho tiempo libre y gana de refrescarnos y con una simple charca vamos que arreamos.



La primera partida de millones, como era de esperar, fueron insuficientes para los siempre insaciables políticos que ocuparon esta ciudad durante más de 30 años. Pidieron más y se les fue concebido. ¿Será por perres? Sin casi bombo y platillo y sin repercusión nacional ninguna, años más tarde se inauguró el super-puerto de El Musel. A muchos se les llenó la boca con aquella obra, después de los bolsillos, y parecía como si hubieran descubierto América. Un barco a Nantes, subvencionado, fue la gran proeza conseguida por nuestros gobernantes.


El resultado, además del impacto visual evidente, fue cambio en las mareas y desaparición de arena a lo bestia tras éstas. No fue de un día para otro. Un año en la Escalerona apenas subía la mar hasta donde debía, al otro la devoraba por completo casi tres horas antes echándonos a todos de la playa, el siguiente el agua se iba acercando a la zona piles cada vez con más fuerza y el requepenúltimo pasaba lo que podéis ver en las fotos con claridad: la bahía gijonesa arrasada por el ímpetu de sus olas, en plenas mareas de San Agustín (las mayores del año), llegando a la caseta de Salvamento instalada frente al barrio La Arena, tirando literalmente uno de los puestos de hamacas, teniendo que ser sujetadas las duchas por una cintas para no caer, repartiendo el carbón por toda la playa y dejando un metro escaso en el Tostaderu. Una aberración de la que fuimos testigo Rockland y servidora esta tarde.


No era mi intención extenderme de esta manera pero ha sido comenzar a teclear y me iban los dedos solos hacia donde no debían. Menos mal que mi mitad buena ha podido contener a la mala porque si no los improperios hubieran sido mayúsculos. En fin, aquí queda el desaguisado de este Gijón que quiero y que tanto adoro, este Gijón de ensueño es un tesoro.


Que disfrutéis también los vídeos :)

6 comentarios:

Adrian Fernandez Bermudez dijo...

Lo mismo esta pasando en la playa de salinas, tan qedando sin arena de forma alarmante, y parez q a nadie de los de arriba le importa lo mas minimo la degradacion d nuestras playas....

Félix González dijo...

una pena

espero que haya límite y no se estropee tanto como el litoral mediterráneo, que ya lo hemos perdido

qué bonita es la brisa marina en esa playa para los que somos del interior

Electrified dijo...

Ya sabes que a mi Gijón precisamente no me trae buenos recuerdos, pero no es culpa de la ciudad ni de sus habitantes, si exceptúo a 3 de ellos muy concretos.

Pero he recordado lo del Castillo de Salas !.... recuerdo que la atracción era ir en coche hasta no se donde y luego un paseito hasta el borde mismo de un acantilado y desde ahí se veía el buque encallado.... era impresionante.. Según te acercabas al borde ya empezabas a verlo desde lejos y justo en el borde,.... ahí a tus pies.... era inmenso.... como un enorme monstruo antediluviano.... impresionante.... al menos para nosotros que eramos unos nenos...

paulamule dijo...

Adrián: los de arriba vale más que no hagan más por j*d*r*a. No sé cómo estará la tuya y supongo que dependerá más bien de las mareas, como toda la vida de Dios, pero esta la han dejado guapa.

Félix: esa brisa marítima de la que hablas suele ser el maldito nordeste que te deja pajarito cuando paseas a la orilla del mar. Una putada, vamos. A los de fuera os parecerá muy cool pero te aseguro que a los de aquí nos da pol... (Perdón, yo no suelo hablar escribir así. Será el maldito día gris de otoño de hoy).

Electrified: espero ser una de esos tres o al menos si no, añádeme. Y del Castillo de Salas... No te digo nada. Yo lo veía todos los días desde mi dormitorio, porque vivía en frente de la playa, y era terrible. Estaba ahí, amenazándote y daba realmente miedo. ¡Qué bicho y cómo dejó huella el cabrón! O el carbón, mejor dicho.

Gracias a los tres atrevidos que os habéis dejado sentir y salud, boys.

Félix González dijo...

Paula, date un paseo por el centro en agosto y la echarás de menos... es la alegría del Noroeste, como cantan los vecinos de Deltonos

paulamule dijo...

Ya lo he hecho en más de una ocasión y te aseguro que he sido feliz sin el odioso nordeste que hoy hacía que te helaras antes de entrar al agua. Gracias de todos modos por el consejo. Buen intento.

Salud, Félix.

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