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martes, 18 de septiembre de 2012

Como en casa en ningún sitio


Leyendo el periódico el domingo por la mañana, me encontré con una entrevista interesante a un catedrático de psicología. Resumía a la perfección lo que siempre he pensado y compruebo cada vez que voy o hablo con alguien de fuera de este país: el flaco favor que se hacen padres e hijos (sobre todo de madre a hijo) por vivir en una relación lo que yo llamo tóxica. Unos por consentir y otros por abusar, hacen que nuestros niños de 40 años sigan y sigan disfrutando del lujo de un hotel pero sin coste alguno. Ante esa situación, ¿quién coño se quiere mover de la "mansión"?
Este artículo va dedicado a todos ellos.

El informe Panorama de la Educación 2012 elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y recientemente publicado expone que la crisis económica ha disparado el número de jóvenes españoles que ni estudian ni trabajan, englobados bajo el popular término de 'Generación ni-ni'. No obstante, el catedrático de Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de psicometría -medición numérica de aspectos psicológicos- en la Universidad de Oviedo, Eduardo García Cueto, defiende que los 'ni-nis' son «un problema que viene de mucho antes». Con todo, que el 23,7% de los jóvenes entre 15 y 29 años, según se desprende del estudio, ni estudie ni trabaje, «es un porcentaje alarmante». «Si se tratase de una enfermedad sería una pandemia», sostiene. 

-¿Qué es un 'ni-ni'? 

-Es no hacer nada, es vivir de los padres. Es una persona que ni estudia ni trabaja. Ni quiere hacerlo. 

-¿Existe realmente una 'Generación ni-ni'? ¿Es motivo de alarma? 

-Un 23,7% es un dato alarmante. Y no se puede explicar solo por la crisis. Cualquier fenómeno social tiene múltiples variables. La crisis se desencadena en 2007 o 2008, y por entonces el paro que había en España todavía era funcional. Una persona que quería trabajar, trabajaba. Probablemente no en aquello que quisiera, pero se podía vivir. El fenómeno de los 'ni-nis' es muy anterior a la crisis. De hecho, es muy anterior al siglo XXI. 

-Viene de largo. 

-Y la crisis lo explica en muy poca medida. Quizá algún caso se pueda ver afectado... Para la gente que tiene 18 o 20 años es muy difícil conseguir un puesto de trabajo. Pero sigue habiendo oportunidades para ellos: pueden estudiar. La universidad a distancia no tiene 'numerus clausus', y no tienen por qué ir a la universidad, hay otras muchas opciones. 

-¿Qué puede explicar este fenómeno? 

-En cualquier país europeo lo habitual es que tus padres te echen de casa. Suena un poco duro, pero es así. No conciben que a partir de los 18 años los hijos sigan viviendo con ellos. Esto es sano para los padres y también para los hijos. En España parece totalmente impensable. 

-¿Lo dan todo hecho? 

-Los padres les hacen la comida, les lavan la ropa, les hacen la cama y cuando tienen que llevarse un 'apaño' a casa, los padres tragan, ¿para qué se van a ir? Están consentidos. 

-¿Hay solución? -El fenómeno no es de hoy, pero no es suficientemente viejo. La verdad es que nos lo hemos ganado. Hemos vivido una cultura del bienestar muy fuerte. Es casi imposible que una persona de 23 años que se va de casa, se busca un piso y tiene que pagárselo, pueda tener un nivel de vida cercano al que estaba acostumbrado. No se da cuenta de que sus padres no empezaron con televisión de plasma, internet en casa, coche y teléfono móvil. Pero él quiere seguir manteniendo ese nivel de vida. 

-¿Ha cambiado la relación con los padres desde la generación anterior? 

-La relación no se parece en nada. El principio de autoridad desapareció, es la única diferencia entre las relaciones de ambas generaciones con sus padres. Se trata de un fenómeno que se dio en toda Europa, pero en ningún país como en España. Como normal general, el hijo perdió completamente el respeto al padre. 

-¿Y qué puede hacer ese padre que se ve con un hijo ni-ni en casa? 

-La solución es fácil. Decir qué se debe hacer es tremendamente sencillo, salvando las particularidades. Pero llevarlo a cabo, cuando la persona a la que se lo tienes que hacer es tu propio hijo, a lo mejor ya no lo es tanto. Se trata de quitarle todo aquello a lo que no tiene derecho. No tiene derecho a dinero para salir, ni a ver la televisión porque la luz se paga. Hay que levantarse a las siete de la mañana y si no está contento, que se vaya de casa. Se le intenta buscar un puesto de trabajo y y si no quiere, pues lo echas de casa. ¿Son los padres psicológicamente capaces de resistir esto hasta que su hijo reaccione y abra los ojos? Para él sería terapéutico y sano. Ahora, muchos padres no serían capaces de hacerlo. 

-¿Qué tiene que decir el sistema educativo en todo esto? 

-Cada reforma hecha por cada gobierno sirvió para ponerlo peor de lo que estaba antes. Desde la primaria a la universitaria. Por su parte, la reforma de la formación profesional es un reto desde que tengo uso de razón. La gente tiene la idea de que quien va a la formación profesional es porque no sirve para hacer otra cosa. Y entonces van a la universidad. Pero cada estudiante le cuesta al Estado entre 8.000 y 12.000 euros al año. 

-¿Habría que reducir el 'numerus clausus'? 

-Tampoco habría que inventar nada. La prueba de acceso a la universidad, cuando yo la pasé, la aprobaban un 25%. Ahora, un 99%. ¿Merece la pena gastar millones en organizar un examen así para decirle a uno de cada cien que no entra? ¿Es normal que toda esa cantidad de gente tenga que llegar a estudiar una carrera?

11 comentarios:

sammy tylerose dijo...

Como siempre, es malo generalizar. Este Sr. dice que en Europa a los 18 te echan de casa ... Sí, unos cuantos deben terminar en una casa okupa mientras se buscan la vida, pero la mayoría cuenta una buena asignación mensual detrás de los papis, como los miles de erasmus que corretean por mi ciudad y por la tuya.
Sí, existen caraduras, pero si yo, por ejemplo, no abandoné el nido familiar hasta los 25, fue por:
a) Estaba estudiando una carrera. Y lo tengo muy claro, si estudias, a no ser que pretendas pasarte 10 años en la uni, no puedes trabajar.
b) Una persona sola no puede pagar un alquiler -comprar un piso ni te cuento-. Si no tenía pareja o amigos dispuestos a compartir piso, que iba a hacer, ¿meterme en una pensión?

Lo de que la mami te planche o te cocine, es lo de menos. Conozco alguno, muuuy cerca, que semanalmente pasa a recoger los tuppers y las camisas planchadas, jeje.

PUPILO DILATADO dijo...

Desde luego, lo que cuenta Sammy es cierto con respecto a estudiar una carrera y financiarte costes de la 'uni', alquileres, comida, etc...pero lo de 'recoger tuppers y las camisas planchadas' me parece escandaloso!!!!!.

Sentirme autosuficiente es un placer aunque tuviese que marcharme a currar a una zona deprimida de Aragón. No tenía los grandes placeres que disfrutaba en casa (lo del hotel y eso..) pero me hizo sentirme seguro de mí mismo, con ganas de comerte el mundo.

La generación Ni-Ni- me da miedo Paulamule, lo estoy mamando todos los días en clase viendo a todos los putos críos con smartphones, etc,... y excusándose de que no tienen dinero para comprarse libros.

manel dijo...

Cierto que hay mucho espabilado. pero no se puede generalizar, creo yo. Saludos.

Addison de Witt dijo...

Espabilados hay a montones, yo conozco unos cuantos que rondando los cuarenta viven como adolescentes, su actitud es intolerable... ahora hay gente que esta jodida y no les queda otra.
Saludos.

Electrified dijo...

A mí siempre me han parecido más preocupantes todos aquellos que jamás se han dado cuenta de lo mucho que les costó a sus padres conseguir lo que a sus hijos daban. Son personas frívolas, que jamás han valorado y agradecido que tener la cama hecha, la ropa nueva, la ropa lavada y planchada, sentarse a mesa puesta, a casa limpia, a tener vacaciones en la playa, a tener algún dinero para salir los fines de semana, etc. no era magia, sino esfuerzo maternal y paternal.

paulamule dijo...

Ja, ja, ja. Estaba segura de que Sammy aparecería. ¿Qué sería de este tipo de entradas sin ti?
Por supuesto que nunca de los jamases se puede generalizar, porque siempre hay excepciones en la vida. Yo no estoy diciendo que todo el mundo lo haga sino que conozco a unos cuantos, sobre todo chicos, que están en esa situación cómodamente. Tampoco estoy personalizándolo en nadie en concreto, así que no hay necesidad de defenderse de nada. Cada cuál sabrá lo que hace y deja de hacer pero es bochornosa esa situación y los que así se encuentran, lo saben, a falta de que nadie se lo recuerde, aunque nunca está demás. Si escribiera casos concretos en un montón de temas, tendría como para un libro, conmigo a la cabeza, por supuesto. En la mayoría de los casos, he vivido esas situaciones de cerca y sé de lo que hablo.
No obstante, tendréis que admitir, que en plena burbuja, cuando todo el mundo parecía rico y teníamos menos de un 10% de paro, también había "parásitos" de este tipo, así que no cuela. Además, conozco a gente que incluso estudiando y trabajando a otras horas, se han sacado la carrera viviendo fuera. Por no hablar de las cosas a las que muchos de ellos no estarían dispuestos a renunciar: salir con colegas, smartphones, revistas, cine, ordenador, consola, ADSL, coche... En fin, podría no parar y hasta dar nombres pero prefiero no crearme aún más enemigos, si es que eso es posible.
De todos modos, gracias por vuestros comentarios en la dirección que sean. Siempre me gusta saber lo que la gente opina de este tipo de situaciones. Lástima que no haya más mujeres para conocer su parecer.
Salud boys.

el Brujer dijo...

Bueno, me decido a comentarte algo de este tema.

Sin pretender caer en un exceso nihilista, ni hacer alarde de mi acusada misantropía, te diré que el tema de los ni-nis no es más que uno de los tantos factores de degeneración social que, a mi modesta manera de verlo, azotan nuestra sociedad desde hace unos años y que paulatinamente nos están conduciendo a una degeneración cada vez más irreversible.

El problema no son los jóvenes, al igual que no lo son los ancianos, ni los niños ni los padres, el problema es el sistema. En un mundo donde nos manipulan continuamente y nos engañan a diario para generarnos necesidades y conductas totalmente vanas, todos hemos perdido contacto con nuestro yo más primitivo y natural, nos alejamos de nuestros instintos y de nuestras pulsiones para abrazar maneras de actuar que en el fondo ni nos satisfacen ni nos hacen mejores personas, sino todo lo contrario, nos acaban vaciando.

Qué ha pasado con la educación en valores? Con la moral? Con los principios? Esos que nos trasmitían nuestras madres y abuelas, esos que nos hacían jóvenes emprendedores, ambiciosos, enérgicos y honestos. Pues que ahora nos los quieren enseñar en el colegio unos señores y señoras a los que ni les va ni les viene el tipo de personas que seamos, es decir, que no tienen una implicación real y responsable en convertirnos en mejores personas, y de ahí viene el problema. Esto se basa en la diferenciación entre saber popular y saber culto de la edad moderna, las mujeres controlaban y trasmitían esos valores, y se responsabilizaban de esa transacción generacional. Hoy día hemos entendido que las mujeres no tenían nada que hacer en casa, que eran jarrones, que blablabla. Error. Es un avance que la mujer se haya incorporado al masculino mundo laboral, genial, que cada una, y cada uno, haga lo que quiera, pero entendamos que si a nuestros hijos los educa la tele, si les damos todo lo que piden, si les evitamos asumir responsabilidades, lo que conseguiremos, y hemos conseguido, es que se conviertan en eternos críos caprichosos y gandules, que ni valoran su independencia, ni valoran las cosas que poseen, ni mucho menos lo que cuesta ganar el dinero que valen. No hay cultura del esfuerzo, se ha perdido. Y eso es, yo creo, porque hemos descuidado el fuego de nuestros hogares. Que conste que no creo que sean las mujeres quienes han de mantenerlo vivo en exclusiva, no hago una apología machista ni nada por el estilo (estas cosas siempre hay que explicarlas), lo que lanzo es un grito de rabia por la importancia del papel de las mujeres en nuestra sociedad en la antigüedad, ese papel que ahora tanto nos gusta denostar y menospreciar. Lo que hacían era importante, era básico, era vital. Y ahora alguien tendrá que hacerlo. Empezando por aprender a cocinar, que es posiblemente lo más importante.

Así pues no creo que sea un problema de relación padres-hijos ni de sistemas educativos, es un problema de sistemas en general. Me hacen gracia los que dicen que el capitalismo es el menos malo de los sistemas, veremos si lo siguen diciendo cuando los que nos somos rentables empecemos a quedarnos fuera del mismo, como ya está pasando con educación y sanidad que tampoco lo son...

Te dije que me enrrollaba... Sorry...

Saludos!

el Brujer dijo...

Huelga decir que hay excepciones a este sinsentido, por supuesto.

paulamule dijo...

Bueno, bueno, hay cosas en las que estoy del todo de acuerdo y otras no. Ya era hora que alguien hablara de ese supuesto "adelanto" de las mujeres desde que se han incorporado al mercado de trabajo. No digo que no haya muchísimas que tengan vocación y se quieran dedicar en cuerpo y alma a sus vocacionales trabajos, pero la gran mayoría, tienen trabajos de mierda, que detestan y que desearía dejar pero no se atreven. Hoy en día, está muy mal visto que una mujer no trabaje fuera de casa, aunque la mayor parte de ese sueldo que gana tenga que emplearlo en todo aquello que bien podría hacer ella, pero no "casa" en estos nuevos tiempo que nos ha tocado vivir. Sin embargo, no creo que esto tenga que ver en la cuestión de los zánganos que habitan en el país. Más bien al contrario. Son precisamente las madres de cierta edad las que consienten, sobre todo cuando se quedan viudas, que sus hijos (varones en la mayoría de los casos) vivan en sus casas como si de un hotel se tratara. No todo son ni-nis. Los hay que trabajan y tampoco dan palo al agua ni piensan moverse en la vida y los hay que estudian y tampoco ven más allá. En este caso el tema es otro. Ese rancio machismo que aún impera en esos casos es el culpable, amén de la cara de ellos y el cierto egoísmo de ellas para no quedarse solas. En fin, muchas aristas.

Respecto a las necesidades que dices que nos crean, yo antes pensaba igual pero ya he caído del carro. Nadie genera nada. Ya es hora de que cada uno seamos responsables de nuestro propios actos y no echemos la culpa al chá, chá, chá. Fumar mata y la culpa si fumas es tuya, no de la sociedad ni de la publicidad que te invita a ello. Yo paso del móvil y no lo enciendo en la vida pero en vecino de al lado puede ser un auténtico adicto a él. ¿Quién tiene ahí la culpa? Sí, nos manipulan por otras cosas pero gracias a este invento llamado internet, cada vez podemos ser menos manipulables si nos molestamos un poco.

Eso sí, los valores, como tú dices, se han ido perdiendo por la permisividad y mala educación de cierta progresía con fácil discurso que llega bien a la gente. Y olvídate del capitalismo bueno o malo. Gracias a éste el mundo ha podido progresar de una manera muy viva en las últimas décadas. Lo de la rentabilidad es también otra patraña. Seremos rentables mientras paguemos impuestos y me temo que esto siempre lo haremos y cada vez más. Y respecto a la educación y sanidad prefiero no hablar porque quizá no se me entendería bien, pero digamos que estoy muy alejada del pensamiento predominante y desearía que cada individuo la pudiera gestionar como bien le diera la gana y no como te obliga el Estado. Pero eso es de momento imposible claro.

En fin, yo sí que me he enrollado y no sé si podré contestar a ningún comentario más por hoy. Ja, ja, ja.

el Brujer dijo...

Terraza de bar y cervezas hacen falta para destripar bien este tema... En lo que coincidimos plenamente es en las muchas, demasiadas, aristas...

Saludos!

paulamule dijo...

Terraza de bar sí(aunque mejor en verano) pero la cerveza no me va. Quizá a un Vega Sicilia, así sencillito, no te diría que no, pero con tal acompañamiento de lo último que hablaríamos sería de los chupasangres. Ja, ja, ja.
Gracias y salud Brujer. Mucha salud. Hip!

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