La segunda noche londinense nos deparaba a otro grande de la música. No habíamos comprado las entradas por la web, como con otros bolos, pero nos las prometíamos felices in situ, como así fue. A eso de las seis de la tarde llegamos al precioso club del magnate Abramovich, Under the bridge, ubicado en las instalaciones del estadio del Chelsea. BOOKER T. no comenzaba hasta pasadas las 9, así que hubo tiempo para cenar por los alrededores y comprobar como en algunos de los hoteles más cercanos, iban llegando algunos de los tenistas que participaban en Wimbledon, al que esta vez no fuimos por falta de tiempo y de jugadores con carisma, dicho sea de paso.
Pero a lo que iba, nuestra cita el músico de Tennessee, programada dentro del ciclo del Festival de Blues de Londres, no podía fallar, como así sucedió. A la hora señalada, daba comienzo un recital de 2 horas de duración, con un BOOKER T. en un estupendo estado a sus 66 años, sin una arruga en su natural rostro y con una espléndida sonrisa de lado a lado que ya quisieran muchos. Un tipo feliz y fresco, como una lechuga, que no paró de disfrutar en toda la noche con lo que mejor sabe hacer: algo de blues, soul, R&B, funk y r’n’r.
El escenario era el de un club pequeño y no estaba muy alto, con lo cual, su Hammond B3 se podía apreciar en toda su plenitud, así como sus gesto y movimientos. Me acordé irremediablemente uno de los mejores bolos al que pude asistir hace unos años: BRIAN AUGER, aquí en Gijón, y de cómo me impactó tener a un palmo a una “bestia” de ese calibre.
BOOKER T., con algún año menos que AUGER, nos deleitó con sus temas más famosos, “Green Onions”, “Time is tight”, y con alguna otra perla en forma de versión como el “Little Wing” de HENDRIX cantada por su extraordinario guitarrista VERNON “ICE” BLACK, que no consta en el set list, y esa “I’ve been loving you too long” (gracias Rockland), dedicada a uno de los más grandes y amigo personal del multiinstrumentista de Memphis (esta vez a la guitarra), OTIS REDDING.
Dos horas después, se daba por finiquitada esta jornada con un público totalmente entregado, de cierta edad y con muchas ganas de marcha. Así da gusto. Ojalá por aquí cundiera el ejemplo y cumplir años no significara sentar el culo y no levantarlo. Pero bueno, ya se sabe, Spain is different. Qué pena.